“This is the kind of building all kids should have.” Denver voters help create more classrooms for young learners in Northeast Denver.

students wearing hard hats

A dedicated teacher with a passion for preschool students, Michelle Farrell once struggled to create an environment that felt suited for young learners in her windowless classroom.

So much natural light is central for brain development, Michelle said.

So much natural light is central for brain development, Michelle said.

Michelles former building didnt seem to be designed for young childrens first experiences with school. Even bathrooms were a challenge, as teachers couldnt easily watch out for when students needed help.

Its scary for a kid to use the bathroom away from home for the first time, said Michelles colleague, kindergarten teacher Catie Santos de la Rosa .

Michelle and Catie now teach at Highline Academy Northeast on the Frances Jacobs campus, which offers early childhood education in a brand-new school, thanks to the 2012 Denver bond and mill levy. The school supports well-rounded learning experiences with spaces like an art classroom, a music room, a gymnasium with a climbing wall, a library and a technology lab.

Most important to Michelle, her classroom sparkles with natural light from windows and solar tubes, a kind of skylight, and bathrooms with split doors that help newbies to the school feel at home.

I feel like its renewed my passion for teaching, Michelle said. The space itself is beautiful and very conducive for childrens learning. The classroom is big enough, the kids have enough space and I can have everything I need for them to be successful.

Principal Sara Alesandrini adds: This is the kind of building all kids should have.

Todos los niños merecen aprender en un edificio como este. Los votantes de Denver contribuyen a la creación de más salones de clases para los jóvenes estudiantes del noreste de Denver.

A Michelle Farrell no le falta dedicación y le encanta enseñar a los estudiantes de prescolar, pero en otros tiempos luchaba por crear un entorno apropiado para el aprendizaje infantil en su salón sin ventanas.

Nuestro cerebro necesita cierta cantidad de luz natural para desarrollarse, nos dice Michelle.

El edificio donde Michelle enseñaba antes no parecía haber sido diseñado para que los más pequeños se embarcaran en sus primeras experiencias de educación escolar. Hasta los baños planteaban un desafío, ya que para los maestros era difícil ver si los estudiantes necesitaban ayuda.

A los niños les da temor usar el baño la primera vez que están lejos de sus hogares, expresó Catie Santos de la Rosa, una colega de Michelle que enseña Kindergarten.

Michelle y Catie ahora enseñan en la Academia Highline del Noreste en el campus de Frances Jacobs, que ofrece educación prescolar en un edificio completamente nuevo, gracias a los fondos del Bono y el impuesto sobre bienes raíces que los votantes de Denver aprobaron en 2012. La escuela ha sido pensada para que los niños tengan experiencias de aprendizaje integrales y cuenta con espacios como un salón de artes, un salón de música, un gimnasio con un muro para escalar, una biblioteca y un laboratorio de tecnología.

Lo más importante para Michelle es que la luz natural que entra por las ventanas y “tubos solares, una especie de claraboya, inunda su salón y los baños tienen puertas divididas al medio, que contribuyen a que los pequeñitos se sientan como en casa.

Es como que se me ha vuelto a despertar el amor por la enseñanza, expresa Michelle. El espacio en sí es hermoso y muy apropiado para el aprendizaje infantil. El salón de clases es lo suficientemente grande, los niños tienen el espacio necesario y yo cuento con todo lo que me hace falta para que tengan éxito”.

La directora, Sara Alesandrini, añade: Todos los niños merecen aprender en un edificio como este.