When should chemistry be less challenging? A South High School senior explains how bond funding saved science.

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For South High School senior Sarah Nichols, conducting chemistry experiments was hard but not for the right reasons.

The labs were dark and cramped with old equipment that was hard to use, Sarah said. And all of the chemicals that we had were watered down, grimy and very contaminated.

Though she excels in science, Sarah and fellow students struggled to use 20- to 30-year-old lab equipment. Her teachers had stopped using burners due to faulty gas lines, glassware had become clouded and students were forced to crowd around aging overhead projectors.

Then, thanks to 2012 Denver bond funding, South got a long-overdue overhaul. The improvements touched nearly every corner of the building, especially the schools eight science labs. Gutted and refurbished with modern equipment, brand-new chemicals and glassware, and even refrigerators for experiment temperature control, Souths labs became second-to-none.

For Sarah, heading to the University of Kansas next year, the change is bittersweet.

I feel like I have definitely gotten a chance to learn what education should be like, Sarah said. I feel like [the new lab] has given me the opportunity to learn what I can accomplish.

I feel like I have definitely gotten a chance to learn what education should be like, Sarah said. I feel like [the new lab] has given me the opportunity to learn what I can accomplish.

Es posible hacer que la química sea más fácil? Una estudiante de la Escuela Preparatoria South explica cómo los fondos del Bono salvaron las ciencias en su último año de educación secundaria.

Sarah Nichols tenía dificultad para hacer los experimentos de ciencias en su último año de cursos en la Escuela Preparatoria South, pero no exactamente por las razones que uno se imaginaría.

Los laboratorios eran oscuros y estaban llenos de materiales viejos que no se podían usar, nos dice Sarah. Y todos los productos químicos que teníamos estaban cortados con agua, sucios y muy contaminados.

A Sarah le encantan las ciencias, pero tanto ella como sus compañeros batallaban para usar el equipo que había ocupado el laboratorio de ciencias durante los últimos 20 a 30 años. Los maestros habían dejado de usar los mecheros por temor a las pérdidas de gas, los recipientes de vidrio se habían opacado con el uso y los estudiantes se veían obligados a agolparse alrededor de los anticuados proyectores de transparencias.

Pero gracias a los fondos del Bono que los votantes de Denver aprobaron en 2012, la Escuela South fue objeto de una muy anticipada renovación. Se hicieron mejoras en casi todos los rincones de la escuela, pero particularmente en los ocho laboratorios de ciencias. Los laboratorios completamente renovados de South no tienen comparación, con su nuevo y moderno equipo, nuevos productos químicos y recipientes de vidrio, e incluso refrigeradores para experimentos de control de la temperatura.

Sarah, que asistirá a University of Kansas el año próximo, tiene sentimientos encontrados sobre este cambio.

No me cabe duda de que tuve la oportunidad de aprender cómo debe ser la educación, expresó Sarah. Considero que [el nuevo laboratorio] me ha brindado una oportunidad de aprender cuánto puedo lograr.

No me cabe duda de que tuve la oportunidad de aprender cómo debe ser la educación, expresó Sarah. Considero que [el nuevo laboratorio] me ha brindado una oportunidad de aprender cuánto puedo lograr.