Perhaps more than anyone else, moms need some space. Thanks to 2012 bond funds, pregnant and parenting teens have the room they need to learn.

Jade-Marie Burgess and Naira Gonzalez

Florence Crittenton High School welcomes pregnant and and parenting teens, like seniors Jade-Marie Burgess and Naira Gonzalez, who are working to complete their high-school education. Until recently, however, teachers and students thought their learning environment felt like anything but a school.

It didnt feel like a school, said teacher Rebecca Carr. It was makeshift — where things were made into classrooms that never were meant to be made into a classroom.

After struggling to find a school, Jade-Marie and Naira fell in love with the program, preschool and parenting services provided by Florence Crittenton and its nonprofit partner Florence Crittenton Services. But the small four-story building hadnt the space, facilities or layout to complement the community or curriculum, keeping many students from attending.

The former office building pushed 158 students into two floors of oddly shaped classrooms fraught with obstructions. Food services were limited, students were bused to rec centers, pregnant students had to walk four flights of stairs to attend some classes and space for teacher planning or individual discussions with students was absent.

There was no breathing room, said Jade-Marie. Students werent able to talk to teachers comfortably and did not have as strong a connection.

That was before 2012 Denver bond and mill levy funding, combined with support from the school’s non-profit partner, were used to rebuild Florence Crittenton as a modern campus with expanded childcare, parenting classrooms and a health care clinic serving young womens needs.

Now, Florence Crittenton looks like a school, with ten spacious classrooms, a library and a dual gym-cafeteria. Breakout rooms and office space for teacher and student collaboration have improved its culture. And for seniors Jade-Marie and Naira, both planning to work in science-related fields, expanded science labs give them confidence for the future.

We felt like DPS didnt care about us, said Naira. The new school motivates us because we see that somebody believes and invested in us. We are thankful for that.

The new school motivates us because we see that somebody believes and invested in us. We are thankful for that.

Quizá más que ninguna otra persona, las mamás necesitamos espacio. Gracias a los fondos del Bono de 2012, las adolescentes embarazadas y con niños pequeños reciben el espacio que necesitan para aprender.

La Escuela Preparatoria Florence Crittenton abre sus puertas a las adolescentes embarazadas y con niños, como Jade-Marie Burgess y Naira Gonzalez, que cursan el último año de la preparatoria. Sin embargo, hasta hace poco, tanto los maestros como los estudiantes consideraban que el edificio escolar no fomentaba el aprendizaje.

No parecía una escuela, dice la maestra Rebecca Carr. Era un entorno improvisado, en el que se habían transformado en salones de clases ciertos lugares que jamás habían sido creados para este fin.

Tras batallar para encontrar una escuela, Jade-Marie y Naira se enamoraron del programa y los servicios de prescolar y para padres que ofrecían Florence Crittenton y su socio sin fines de lucro, Florence Crittenton Services (FCS). Pero el pequeño edificio de cuatro pisos no contaba con el lugar, las instalaciones ni el diseño necesario para satisfacer las necesidades de la comunidad o del plan de estudios y esto impedía que muchas estudiantes asistieran a la escuela.

El edificio anterior daba cabida a duras penas a 158 estudiantes en dos pisos con salones de formas inusuales, colmados de obstáculos. Los servicios de alimentación eran limitados, las estudiantes debían ir en autobús a los centros recreativos, las estudiantes embarazadas tenían que subir cuatro pisos de escaleras para asistir a determinadas clases y los maestros simplemente no tenían lugar para planificar sus clases ni tener conversaciones individuales con las estudiantes.

No cabía ni un alfiler, nos dice Jade-Marie. Los estudiantes no podían hablar libremente con los maestros y esto no ayudaba a que tuvieran una muy estrecha relación.

Todo esto sucedió antes de que se combinaran los fondos del Bono y el impuesto sobre bienes raíces que los votantes de Denver aprobaron en 2012 con el apoyo de FCS para renovar y modernizar el campus de Florence Crittenton, ofrecer servicio de guardería, clases de crianza infantil y una clínica de salud para atender las necesidades de las jóvenes.

En la actualidad, Florence Crittenton parece una verdadera escuela, con diez salones amplios y espaciosos, una biblioteca y un gimnasio que también hace las veces de cafetería. El hecho de tener salones auxiliares y oficinas ha mejorado la cultura escolar y ha fomentado la colaboración entre estudiantes y maestros. A Jade-Marie y Naira, que tienen pensado seguir carreras en el campo de las ciencias, los laboratorios ampliados de ciencias les dan confianza en el futuro.

Antes sentíamos que no le importábamos demasiado a DPS, nos dice Naira. La nueva escuela nos motiva porque nos muestra que alguien confía en nosotros y ha invertido en nuestro futuro. Estamos muy agradecidas.

La nueva escuela nos motiva porque nos muestra que alguien confía en nosotros y ha invertido en nuestro futuro. Estamos muy agradecidas