How do classroom walls shape learning? Two fourth-graders from Kaiser Elementary speak up about improvements at their school, thanks to Denver voters.

Alexis Lynch and Dominique Valdez

Kaiser Elementary fourth-graders Alexis Lynch and Dominique Valdez have been close friends since first grade. But the way their school was built sometimes made them feel a little too close to the kids in other classes.

When you can hear [students in] other classrooms speaking and you are taking a test, it is hard to concentrate, Alexis recalled. I used to plug my ears.

Both Alexis and Dominique excel at Kaiser. Until recently, however, their learning environment made their successes hard-won. The school was built in 1971 in the once-popular open classroom model, and outfitted with thin, temporary walls when the open-classroom design fell out of favor.

Those thin walls forced students to speak in murmurs, making it hard to ask questions or engage in discussion. And when students inevitably spoke up, teachers had to choose between stifling their own students conversation or disrupting other classrooms.

Last summer, that all changed. Kaiser received a much-needed makeover, thanks to 2012 Denver bond and mill levy funds. A committee of community members, parents and teachers who had advocated for the updates saw their vision for a 21-century learning environment come to life. Construction crews repaired the roof, improved school safety features, and added sturdy, permanent classroom walls and doors. Finishing touches included a new art room and ceramics kiln, a modern gym floor, Chromebooks for every student, and colorful community spaces stocked with bean bags, tables and chairs.

When the girls returned to school last fall, they were thrilled. Both Dominique, who wants to be an artist, and Alexis, who hopes to be a gymnast, rave about the improvements that support their passions. But its clear theyre most excited about the most basic change.

When you can talk to each other, Dominque said, it helps you to learn.

De qué manera afectan las paredes de los salones al aprendizaje? Dos estudiantes de la Escuela Primaria Kaiser hablan abiertamente sobre las mejoras que se hicieron en su escuela gracias a los votantes de Denver.

Las estudiantes de cuarto grado de la Escuela Primaria Kaiser Alexis Lynch y Dominique Valdez han sido buenas amigas desde primer grado. Sin embargo, el diseño de la escuela a veces las hacía sentir demasiado cerca de los niños de los demás salones.

Cuando puedes escuchar a los [estudiantes de] otros salones y estás tomando una prueba, es difícil concentrarse recordaba Alexis. Solía taparme los oídos.

Tanto Alexis como Dominique son estudiantes destacadas de Kaiser. No obstante, hasta hace poco, el entorno de aprendizaje hacía que tuvieran que esforzarse demasiado para ser exitosas en sus estudios. La escuela fue construida en 1971 siguiendo el que fuera en su época el popular modelo de salones abiertos. Al perder popularidad dicho modelo, los salones se cerraron con delgadas paredes temporales.

Dichas paredes delgadas forzaban a los estudiantes a susurrar, lo que les dificultaba hacer preguntas y participar en las conversaciones. Y cuando, inevitablemente, los estudiantes hablaban en voz alta, los maestros tenían que elegir entre mitigar la conversación de sus propios estudiantes o perturbar al resto de los salones.

El verano pasado todo cambió. Kaiser recibió la renovación que tanto necesitaba, gracias a los fondos del bono e impuesto sobre bienes raíces de Denver de 2012.

Un comité integrado por miembros de la comunidad, padres y maestros que había abogado por las renovaciones vio como se hacía realidad su visión de contar con un entorno de aprendizaje propio del siglo XXI.

Un comité integrado por miembros de la comunidad, padres y maestros que había abogado por las renovaciones vio como se hacía realidad su visión de contar con un entorno de aprendizaje propio del siglo XXI

Los equipos de construcción repararon los tejados, mejoraron los dispositivos de seguridad de la escuela y construyeron paredes y puertas macizas y permanentes. Los toques finales incluyeron un nuevo salón de artes y un horno de cerámica, un moderno piso para el gimnasio, Chromebooks para todos los estudiantes y coloridos espacios comunitarios repletos de sillones, mesas y sillas.

 

Cuando las niñas regresaron a clases el pasado otoño, se emocionaron muchísimo. Tanto Dominique, que quiere ser artista, y Alexis, que sueña con ser gimnasta, hablan con notable entusiasmo sobre las mejoras que apoyan las actividades que las apasionan. Pero es claro que lo que más les entusiasma es el cambio más elemental.

Poder conversar con los demás, dijo Dominique, te ayuda a aprender.